Tiempo atrás, el Palacio del Dragón Rojo se alzaba sobre una ciudad dormida. Desde los balcones más altos, el Rey observaba las luces de las torres imperiales reflejarse en los canales del Espejo Carmesí. El aire olía a hierro y lluvia próxima.
Los ministros aguardaban a la distancia, temiendo interrumpir el silencio del trono. En el centro del salón, una sola vela permanecía encendida, iluminando los documentos imperiales con un resplandor amarillo. Cada decreto, cada orden de caza, cada nombre tachado… era un intento de desfogar una ira que no tenía a dónde más apuntar.
El Emperador Drakar Kaelmir, llamado por todos como el Dragón Rojo, permanecía inmóvil. La máscara de jade que usaba para las audiencias ocultaba el temblor leve en su mandíbula. Su mirada, fija en la piedra roja que reposaba sobre un pedestal, era la de un hombre que no aceptaba el juicio de los cielos.
?Dicen que fue ella quien lo invocó… que el demonio respondió a su canto, que su corazón había cambiado?
—Habladurías.
Eso se decía en los templos, en los clanes, en los salones donde los cultivadores susurraban entre copas de té y miedo, rumores que no se sabe quién inició, porque en algún momento la gente empezó a correr la voz sin un inicio claro. Pero Drakar no creía.
—No lo creo, esa no es la Vireya que conozco. —miró al cielo —ella es solo una víctima. Una pieza arrancada del tablero por las manos que ahora manipulan al Consejo, son los únicos capaces de hacer algo así sin dejar rastro.
Levantó el pu?o, conteniendo las ganas de golpear la ventana.
Se sentó, con los dedos en las sienes. Soltó un suspiro tembloroso.
?Tras su desaparición, su esencia de qi fue hallada entre los campos de batalla de algunas ciudades atacadas por monstruos. Fue interpretado como un signo de traición.?
Tomó un vaso de vino. Tragando con fuerza.
—Ese tipo de energía no podría nacer de su alma. El qi de Vireya es luz, no corrupción. reclinó su espalda, dejando un gemido cansado —Su cultivo del alma era uno de resplandor y pureza.
Miró al techo, levantando una mano con a?oranza.
—Ella era la más sabia que conocí y siempre se preocupaba por el mundo. Por a?os, fue reconocida como la cultivadora más pura del dominio occidental.
Apretó el pu?o con rabia. La voz en su mente sonaba como alguien diferente.
?Si fue usada… entonces aún queda algo de ella allí,? pensó. ?Y si fue usada, alguien deberá pagar el precio.?
Esa fue la noche en que decretó el primer Edicto Carmesí, la primera orden de purga contra las madrigueras de bestias aleda?as a las ciudades. No por justicia. No por fe. Sino por rabia.
En aquellos a?os, la purga aún tenía forma. Las órdenes se cambiaron pero eran precisas: vampiros, hombres lobo, minotauros y toda criatura que usara la noche como refugio tendría días para dejar el Reyno. No se hablaba aún de exterminio, sino de “depuración contra herejes”. El pueblo aceptaba esa palabra con calma; pero pronto escuchaban rumores de demonios que desaparecían personas, algunos dementes afirmaban ver que el mundo se partía y que un pelotón de magos lo cosía.
Drakar firmaba cada decreto con mano firme. No sentía culpa, pero tampoco victoria. Cada nombre borrado del registro imperial era un intento por borrar su impotencia por no encontrar a su esposa. él también estaba investigando al consejo, había perseguido los rumores y chismes que difamaban a la emperatriz de las mil lágrimas por mucho tiempo, pero los resultados siempre indicaban a una entidad fantasmal que desaparecía en la nada cuando estaba cerca de encontrarla, solo para volver a buscar en otro lugar y repetir el proceso.
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Las semanas pasaron.
Pronto el consejo de las voces del universo comenzó a informar a Drakar de la aparición de grietas, donde corrupción se infiltraba.
Una tarde un mensajero del Consejo de la Voz del universo llegó a su palacio.
—Por generaciones crecimos temiendo este día... —Suspiró Drakar — Por generaciones... ?Pero me tenía que caer a mi?, incluso mis antepasados habían dejado de creer en esto —Drakar sentía que encaraba el apocalipsis.
—?Majestad...? —Preguntó el mensajero del consejo —?Se siente bien?
Drakar estaba pálido, con la respiración agitada y sudando de temor, incluso un alma naciente tiembla, así que los de abajo deberían preocuparse.
—Llama al equipo de investigación, diles que la era de la incursión a llegado.
Los murmullos en la sala no dejaron de sonar, muchos incrédulos incluso querían levantar la voz para concentrarse en cosas importantes, no en profecías de la antigüedad que los ancestros usaban para asustar a sus hijos.
—Mis disculpas su majestad, pero por a?os muchos sabios coincidieron en que la teoría de la incursión es falsa, los hallazgos demostraron el rasgo evolutivo de todas las especies y se declaró que esa es la razón de tanta variabilidad en el mundo.
El Rey lo miró, sus ojos lo retaban a continuar dudando de él, para ver si valoraba más su vida o su creencia.
El hombre se quedó en silencio, nadie quería enfadar al Rey desde que la Reyna Vireya desapareció, no sería la primera vez que mata a alguien con sus propias manos, pero si la primera vez que mata a un funcionario y nadie quería ser ese primero.
—Esto fue enviado por el consejo de la voz del universo, este asunto es oficial y es un secreto de estado, los representantes de los mayores gremios de magos del dominio humano del espejo deben acudir a mi en tres días.
Los escribas estaban anotando, Drakar esperó. Cuando terminaron, siguió hablando.
—Sus investigaciones en el funcionamiento de la magia y su manipulación son... las únicas que pueden salvarnos, como mínimo ganar tiempo hasta que el consejo haga algo.— Drakar miró a los escribas con autoridad— ?Entendieron?
—Si mi Rey— Respondieron poniéndose firmes y sacando los papeles.
—Entonces envíen mis palabras a los principales gremios de estudios mágicos, no permitiré que miles de humanos mueran para que unos pocos caigan en un mundo desconocido. ?No toleraré el ocio cuando nuestro maldito mundo se va a acabar!.
La movilización pronto incluyó a los líderes de secta para suministrar de poder a las enormes e intrincadas formaciones de poder, muchas veces cerraban una fisura pero simplemente aparecía otra en menos de un mes, los maestros de secta empezaron a trabajar sin descanso por turnos y cuando uno salía no hacía más que reponer fuerzas en meditación hasta que volvía a ser su turno de trabajar.
—Mi se?or... la movilización de tantos magos llama la atención de la gente, no podremos mantener todo esto en secreto a este ritmo.
—*Tsk* ?Si pudiera movilizar a los cultivadores crees que no lo haría? —Drakar tenía las manos temblorosas y no había mucha más energía en él, necesitaría un descanso pronto.
—Si tan solo usted hablara... más abiertamente del tema con los reinos vecinos... podríamos recibir ayuda externa de los otros dominios.
—?Te estás escuchando? Yo soy quien los quiere fuera de mi territorio, no podemos arriesgarnos a que las criaturas de la noche hagan algún boicot.—Drakar se puso de pie y acusó al consejero — En mi Reino todas las cosas serán puras, incluso la naturaleza debe ser adorada y como tal ni las hierbas secas deberán quemarse, porque para eso está la madera. El nuevo cielo que proclamo tiene la pureza como ley y a mí como bastión. Yo la gobierno y yo digo lo que está bien y lo que está mal, no tú— Drakar estiró los brazos como para abrasar el interior de su castillo, respiró el aire y dijo —Mira todo esto... cuando encuentre a Vireya, ella misma se alegrará por mi, finalmente sentirá la alegría de mi obra al contemplar la pureza de mi Reino, donde no hay riesgo de generar maldad.
*Toc toc*
—Discúlpeme majestad...—Un hombre entró a la sala —Traigo una petición del frente de sellado de grietas.
El hombre alcanzó el mensaje sellado
Drakar leyó la carta
[Necesitamos poder estratégicamente localizado para filtrar las fugas de corrupción, las bestias mágicas corrompidas cada vez están más cerca de llegar a las ciudades. —Había un mapa adjunto del posicionamiento estratégico —Los pocos cultivadores que tengo ya están en uso y los más débiles deben cazar a los cultistas de demonios.]
él sintió que una nueva jornada de trabajo llegaba, finalmente dijo:
—Manden un mensaje al Consejo de las Voces del Universo, díganles que estoy dispuesto a aceptar ayuda humanitaria, solo si envían a humanos.
Pronto, una grieta azul se abrió. Un portal que conectó a una plataforma en el cielo.

