Unos días después.
“?Ya he llegado compa?ero Leiik! Me han traído la manzana de vitalidad eterna, ven a comerla, ah cierto, no te puedes mover” El sacerdote orco rompió el hielo y la tensión con un error programado.
Una vez hecho eso llegó rápidamente a la cama en la cual estaba postrado Leik.
“Ah, eras tú sacerdote, disculpa arghh no puedo recibirte bien, argh” Soportando el dolor agonizante que sufría por simplemente existir el orco Leik intento ser lo más respetuoso posible con el sacerdote orco aunque su estado no era el adecuado.
El dolor que está sufriendo es impresionante, quiere dormir pero hasta eso le cuesta por el gran dolor que está sintiendo.
Su cuerpo hace lo posible por curarse y mantenerse con vida.
Pero las heridas son tan grandes que poco puede hacer.
Para peor su alma quedó bastante da?ada, eso no solo le complica la recuperación, sino que ha sido el mayor da?o, mover su cuerpo, pensar, todo le cuesta más.
El alma es lo más importante de uno mismo, tenerla da?ada es como si tu propio yo estuviera da?ado.
El da?o que él sufrió es de alrededor del 50% de su alma total, una herida enorme.
El es la mitad de lo que era antes, se mueve la mitad de lento, se recupera la mitad de lento, piensa la mitad de lento, experimenta la mitad, vivirá la mitad.
Un destino cruel…que también es exagerado.
Poco a poco su alma se va recuperando, a un ritmo muy lento, pero que cada vez se recuperará más rápido gracias a que la fuerza de recuperación también está volviendo.
Pero este proceso hasta que se recupere por completo puede tardar hasta veinte o treinta a?os, una barbaridad de tiempo y sus piernas puede que ni siquiera queden recuperadas.
En este momento tan solo hablar le cuesta mucho, pero ahí estaba el orco Leik aguantando con cojones no siendo una generación de cristal, sino una de acero, no, más duro que el acero, generación de bedrock.
“Jajaja, tranquilizate, ya vas a poder vivir como se debe, no podemos tratar mal al héroe de la tribu, eso sería impropio nuestro”
“Pero bueno, esto tampoco es regalo nuestro, no podríamos obtenerlo, piensa en como podrás agradecerle, no cualquiera logra obtener una manzana de vitalidad eterna”
“Jjajajaja, aunque claro, tampoco cualquiera puede lograr lo mismo, no creo poder hacer eso, aguantar y aguantar y seguir aguantando hasta el final, más fácil de decir que de hacer”
“Jjaajjajaj, como todo en la vida” Sin poder parar de reir el sacerdote orco le dijo unas cosas a Leik mientras le obligaba a comérselo.
No lo hizo porque sí o porque fuera lo más natural del mundo.
Nop, él no es así.
él es mucho más serio.
Pero sabe algo importante.
La risa alivia el dolor, aunque sea una risa ajena.
Y cuando todo tu cuerpo se está regenerando a gran rapidez y tu alma también.
El dolor que se experimenta puede llegar a ser más grande de lo imaginado por alguien.
Una risa y unas palabras que piensa que son chistosas puede aliviar un poco de su dolor.
La manzana eterna de la Diosa de la naturaleza, una de sus interminables manzanas en búsqueda de la mejor manzana de todas, pero no es cualquiera, es una de las más reconocidas.
Lamentablemente su sabor deja algo que desear.
Pero su efecto es poderoso.
Dice la leyenda que en una persona normal le puede hacer vivir tanto como un dragón con solo comerlo una vez.
Y esa leyenda es verdadera en cierta parte.
Porque es cierto que para una persona normal puede hacerle vivir lo mismo que un dragón normal que llegue hasta el rango oro, pero si la persona no está sana, tiene una herida ya sea superficial o del alma, toda esa energía vitalizante se va en curar.
En heridas superficiales el gasto puede ser significativo pero no grande.
Pero ya en heridas del alma el gasto es grande.
Y alguien tan herido como Leik, tan solo puede aumentar su esperanza de vida unos mil a?os.
Que parece poco pero considerando la esperanza de vida de un orco normal es una locura sin sentido.
Como da igual el sin sentido que hizo.
Su logro en la batalla fue impresionante, no por nada sorprendió hasta la misma Diosa.
Pocas veces ha visto alguien así, y eso que ha vivido demasiado a?os.
Y también sabe algo, quien es capaz de hacer una locura como ella.
Podrá lograr grandes cosas, que su futuro acabe ahí es una lástima, podría tener un grandioso futuro, por ello decidió tener compasión y darle una segunda oportunidad, una nueva vida, que pueda continuar su vida mejor dicho.
Así entre dolor y aguante el tiempo fluyó mientras que Leik se iba curando a rápida velocidad.
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En menos de una hora Leik se curó por completo, tanto las piernas como su alma.
Quedo como nuevo, como si no hubiera sido da?ado nada, pero con algunos beneficios extras, como la nueva esperanza de vida.
Y lo más importante, la experiencia de vida, esto es lo más valioso que obtuvo.
Rompió sus límites varias veces, esa experiencia que se obtiene puede ser más valiosa que la esperanza de vida.
Momentos como ese pueden resultar en rompedores de límites tan grandes que convierten a una persona normal en alguien excepcional.
Puede ser la clave para avanzar de rango, como también para obtener una ventaja excepcional o una técnica nueva.
Estos beneficios pueden ser que ni con a?os entrenando tenga el mismo resultado.
Y si lo obtiene el tiempo es mucho más extenso.
“?AAAHAHHHHHHH!” Con un gran grito el orco Leik expandió sus músculos destruyendo por completo los vendajes.
“Ahora si estoy en mi máximo, que bien que se siente, ahhhhh” Diría que se corrió pero sería demasiado turbio, así que solo digamos que estuvo en el mismo nivel que el anime de Kakegurui y el de las peleas de cocina.
“Parece que ha funcionado bien, me alegra” El sacerdote orco volvió a su calma y seriedad habitual felicitando a Leik por su recuperación.
“Gracias a usted sacerdote” Intentando contener la gran emoción que sentía Leik agradeció otra vez al sacerdote.
“Ya te lo dije, agradece a la Diosa Verdadera de la naturaleza, es todo gracias a ella yo no tengo nada que ver” Dicho esto el sacerdote quería poner las cosas en su lugar, pero como si no fuera un orco Leik piensa más allá de lo obvio.
“Podrías habértelo comido discretamente, pero no lo haz hecho y me lo haz dado por completo, no cualquiera lo haría viendo los grandes beneficios que se tendría, podrías no haber dicho nada y hubiera pasado desapercibido o cortar un peque?o trozo, pudiste hacer montones de cosas pero hiciste la más honorable”
“Así que gracias sacerdote” La reflexión de Leik era profunda…profundamente superficial, unas palabras del sacerdote hace ver la enorme estupidez de sus palabras.
“?? ?Pero qué tonterías dices? Si hubiera hecho eso no sé en qué foso acabaría”
“?Robar el regalo de un Dios? En menos de un minuto acabaría muerto de una horrible forma con el destino de ser un fantasma”
“Los orcos somos idiotas pero no tan idiotas” Esas palabras destruyeron por completo la reflexión de Leik.
“Parece que no pensé mucho, tienes razón, igualmente gracias”
“Yo ya veré cómo puedo agradecerle a la Diosa de la naturaleza, solo dame tiempo para pensar en algo digno por este asombroso regalo” Totalmente el sobrio ya sabiendo lo que sucede deja de insistir en ello y empieza a pensar en una forma de agradecer, pero por ahora no logró encontrar nada bueno, solo ideas infantiles y tontas nada especial.
“Si piensa bien, bueno ahora que estás curado…lo siento pero debo pedirte que vayas a cazar, lo siento por no dejarte descansar ni un poco”
“Pero como te imaginarás la situación de la tribu es pésima, cada orco que pueda salir a cazar es una fuerza valiosa que nos permitirá sobrevivir a esta catástrofe” Al escuchar las palabras del sacerdote el ce?o se frunció en Leik, una cara de preocupación tiene ahora mismo.
Sabía que la situación era mala.
Pero como para que alguien que recién se recupere salga a cazar es que la situación no es mala.
Sino catastrófica, una situación de vida o muerte.
“?Tan mala es la situación?” Sin poder creerlo todavía Leik trata de confirmar su temor.
“Si, es muy mala, la mayoria estan en malas condiciones como para ir de cacería, si tenemos el 30% de la fuerza de la tribu sería una suerte, debe ser menos nuestra fuerza”
“No estamos en situación de conseguir comida suficiente, pero de alguna forma tenemos que hacerlo” Al escuchar las palabras del Sacerdote Leik se puso mucho peor.
Supo que la guerra había dejado varios da?os, pero nunca pensó que iban a ser tan grandes.
Es peor de lo que había imaginado.
Es una gran catástrofe lo que sucedió.
“Tcht es horrible…?Tan mal están? ?No pueden ni moverse? ?O cómo es la situación?” Una chispa empezó a prender una fogata en la peque?a cabeza de Leik, una chispa ardiente llena de esperanza y sue?os.
“Tan mal no, la mayoria solo tienen que descansar, pero por muchos a?os, demasiados a?os, mientras que no descansen su desempe?o se verá disminuido grandemente, combatir en esa situación no solo no es apto sino que es contraproducente”
“Verdaderamente malo” Al escuchar esto los ojos de Leik se iluminaron y la fogata en su mente brilló aún más fuerte.
“?Excelente! Entonces si se puede hacer algo, si la caza no es posible pues tendremos que conseguir la comida de otro modo, no es como si solo se puede cazar”
“?Hay más opciones! Podemos seguir los pasos de mi hermano Kalm, está la agricultura y también la pesca”
“?Con ello podemos sobrevivir!” Muy emocionado grito todas sus ideas en un breve periodo de tiempo, habló tan rápido como el viento.
*Fiuuuu* Pero el sacerdote orco no compartía su opinión, soltó un suspiro de cansancio.
“Lamentablemente ese plan tiene una gran falla, somos orcos”
“No has sido el primero en pensar en que eso podría funcionar, pero no ha funcionado el 99% de las veces, de hecho ha dado más problemas que soluciones”
“Quienes intentaron hacerlo rompieron su racha de mantener la ira bajo control”
“Son esfuerzos en los que se pone a prueba la paciencia, va muy contrario a nuestra naturaleza”
“El resultado será espantoso como lo ha sido las veces anteriores” Ante tal rompedura de ilusión por parte del sacerdote Leik solo tuvo una respuesta.
Una firme respuesta que mantuvo viva la llama de su fogata aunque parecía que se iba a extinguir.
“Pues lo tendrán que hacer sino moriran”
“Si no hay otra opción hay que aferrarse a un clavo ardiendo”
“Si quieren vivir deben hacerlo”
“Si no moriran” Dicho esto Leik se fue dejando esas palabras al sacerdote.
De inmediato el sacerdote supo que lamentablemente tenía razón.
Si quieren pasar esto por sus propios medios esa era la única forma.
Sino tendrían que pedir caridad.
O que unos cuantos mueran.
Ninguna de las dos opciones le gustan a los orcos.
Ni caridad ni muerte.
Solo ellos, la tribu resolverá los problemas de la tribu.
Y si tienen que renovarse lo harán antes que morirse.
Con esa decisión tanto Leik como el sacerdote orco fueron a intentar convencer a todos los posibles empezar a cultivar y pescar.
?Los resultados? Lo veremos otro día.

