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Al fin somos libre.

  Kael cayó al suelo sin fuerzas.

  La luz que lo rodeaba se apagó lentamente mientras el cielo recuperaba su tono celeste. El terreno corrompido volvió a la normalidad, como si jamás hubiera sido tocado por la oscuridad.

  â€”?Kael! —gritó Lyra corriendo hacia él.

  Lo sostuvo entre sus brazos, temblando.

  â€”Aguanta… por favor, aguanta…

  Su respiración era débil. Demasiado débil.

  Minutos después, los demás llegaron. Se detuvieron en seco al ver a Lyra allí.

  Viva.

  Kaelion reaccionó primero. Corrió hacia Kael, intentando ocultar el miedo en su voz.

  â€”Tú nunca te rendiste… no puedes hacerlo ahora.

  Entonces aparecieron Kaisen y Noisi.

  â€”Pónganlo en el suelo —ordenó Noisi con urgencia.

  Lyra negó con la cabeza.

  â€”No, yo puedo llevarlo…

  â€”Lyra —dijo Kaelion con firmeza—. Confía.

  Con dificultad, lo acostaron.

  Noisi colocó sus manos sobre la herida profunda en el pecho de Kael. Cerró los ojos y liberó toda su energía. La luz sanadora envolvió la herida, cerrándola poco a poco.

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  Fue agotador.

  Pero lo logró.

  El pecho de Kael ya no sangraba… aunque él no reaccionaba.

  El silencio se volvió insoportable.

  Hasta que, unos segundos después…

  Abrió los ojos.

  Todos soltaron el aire al mismo tiempo.

  Kael intentó incorporarse. Aún sentía dolor, pero estaba vivo.

  Los chicos cayeron al suelo, riendo y llorando a la vez.

  Kael tomó aire… y levantó la mano al cielo.

  â€”??SOMOS LIBREEEEEES!!

  Una sonrisa colectiva nació al instante.

  â€”??LO LOGRAMOS!! —respondieron.

  El viento se sentía distinto. Más ligero. Más limpio.

  Lyra se puso de pie frente a Kael.

  Sus miradas se encontraron.

  Ã©l sonrió.

  â€”Por fin… nos volvemos a ver.

  Lyra corrió hacia él y lo abrazó con fuerza. Esta vez, no lo soltaría.

  Las preguntas llegaron pronto.

  ?Y Nymeria?

  Lyra bajó la mirada.

  â€”Ella… se sacrificó para traerme de vuelta. A mí… y a Reaper.

  El silencio lo dijo todo.

  Tres días después, la ciudad era próspera. La gente sonreía. La guerra había terminado.

  Los chicos estaban reunidos en el restaurante favorito de Nymeria, celebrando la victoria. Risas, anécdotas… y un vacío inevitable en la mesa.

  Entre alegría y nostalgia, levantaron sus vasos.

  Por ella.

  Por todo lo que dio.

  El mundo era libre.

  La historia… parecía haber terminado.

  Pero en otro lugar…

  Nymeria abrió los ojos.

  Todo era blanco.

  Un prado de flores se extendía ante ella. En el centro… un único árbol.

  El mismo lugar donde Kael habló con Dios.

  Confundida, avanzó hacia él.

  Entonces lo vio.

  Una silueta familiar.

  Se detuvo en seco.

  Era inconfundible.

  Su esposo.

  Corrió hacia él como si el tiempo fuera a romperse otra vez. Al quedar frente a él, levantó la mano y acarició su mejilla con suavidad, temiendo que fuera un sue?o.

  Ã©l tomó su mano.

  â€”Estás tan hermosa como la última vez que nos vimos… mi reina hermosa.

  Nymeria rompió en llanto y lo abrazó con fuerza.

  Entonces, una risa conocida resonó detrás de ella.

  â€”Mamá… sigues llorando igual.

  Zharet se acercó sonriendo y abrazó a ambos.

  Los tres permanecieron así.

  Juntos.

  En paz.

  Y por primera vez en mucho tiempo…

  La familia estaba completa otra vez.

  Fin de la historia. ???

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